¿Es peligroso entrar en la Dark Web?

Una de las primeras afirmaciones acerca de Internet es que si algo existe se encuentra en Google y, dentro de éste, en los primeros resultados. Todo lo que aparezca más allá de la primera página de resultados ya no nos interesa, incluso hay bromas acerca de las páginas secundarias que aparecen en la búsqueda. Dicen que el mejor sitio para esconder un cadáver es en la segunda página del buscador de Google.

Pero esta afirmación no puede ser más errónea ya que se estima que más del 96% del contenido en Internet no está indexado en los motores de búsqueda habituales (Google, Microsoft, Yahoo!). Esto quiere decir que para acceder a esas páginas web se debe hacer a través de navegadores especiales y escribiendo directamente la dirección en la barra de navegación. Pero, ¿por qué existe más de un Internet?

 El Internet que no se ve: la Deep Web

La respuesta a esta pregunta llega de la propia naturaleza de una conexión en red. Internet está basado en la conexión entre equipos, de los cuales algunos funcionan como servidores, es decir, sirven información de unos a otros equipos. Estos servidores almacenan la información que se encuentra en Internet. El éxito de Google y su buscador se basa en que su programa informático es capaz de indexar la información existente en esos servidores y organizarla para que pueda ser, como no, buscada. Para que una página web pueda ser indexada, debe tener un dominio que pueda ser leído (.com o .net, etc) y estar alojadas estáticamente.

Eso es el Internet superficial, el que todos vemos. No obstante, no todas las páginas y el contenido en la red está pensado para ser indexado por los motores de búsqueda, es más, la gran mayoría no lo está. Para acceder a estos hay que utilizar otro tipo de herramientas. ¿Cómo entrar en la Deep Web?

  1. Lo primero que debemos hacer es descargar una versión actualizada de Tor Browser y, a partir de aquí, instalarlo con normalidad.
  2. Abriremos el navegador web recién instalado y, en la ventana que se desplegará, pulsamos sobre “Open Settings”.
  3. Pulsaremos sobre “Configure” y seguiremos el procedimiento guiado según nuestra configuración. A continuación, se abrirá el navegador web.
  4. El primer paso en la Deep Web lo daremos accediendo a la Hidden Wiki, un sencillo directorio de páginas de la Deep Web que nos abrirá las puertas a este “universo oscuro”. Copia y pega el siguiente enlace en la barra de navegación de Tor Browser.

URL de la Hidden Wiki: http://kpvz7ziocp4ygucm.onion

Si seguimos esos pasos, estaremos en el Internet Oculto. Pese a lo que pueda pensarse, el contenido de la Deep Web es, en su gran mayoría, como el que podría encontrarse en el Internet normal. Servicios de mensajería instantánea y correo electrónico, radio online en streaming, almacenamiento de imágenes, hosting para contenido web, foros de debate, comercio electrónico... Esta parte de la web, al estar cifrada y protegida, también le es útil a organizaciones culturales, científicas o periodistas, que manejan información sensible y confidencial.

Pero sí que es cierto, que entrar en la Deep Web puede salirnos muy caro. En ella, al estar todo el contenido cifrado numéricamente y bajo la influencia de los buscadores y sus medidas de seguridad, es la ciudad sin ley. No hay policía, sólo tú y tus conocimientos de informática frente a los de los enemigos que intentan asaltarte. La información que puedes encontrar es infinitamente mayor que en la red normal, pero también las posibilidades de acabar hackeado.

La cara oculta de la Deep Web: la Dark Web

Además, en la Deep Web existe una parte de la misma que sí que podría acarrearnos problemas con la ley. Hay ciertas páginas, catalogadas en lo que se conoce como la Dark Web o Red Oscura, en las que el contenido que abunda es de dudosa legalidad. Hay numerosas páginas en las que trafican con pornografía, venta de armas, drogas, blanqueo de capitales a través de Bitcoins, compra-venta de documentación falsa y robada, páginas de juego ilegales, se proveen servicios de hackeo avanzados y un sin fin de actividades más ilícitas.

Estas páginas ponen en contacto a los usuarios para establecer comunicaciones privadas y así se proceda a la transacción. Es una suerte de comercio electrónico ilegal, donde los criminales y curiosos creen estar protegidos.

No obstante, aunque la navegación a través del Tor Browser es privada, sí que puede monitorizarse de forma externa. Es más, así han conseguido cerrar famosos mercados negros de la Dark Web como el llamado Silk Road. Un paraíso criminal. Y es que los mismos hackers que han hecho posible este Internet no indexado ayudan a los cuerpos de seguridad a rastrear conexiones y llegar directamente a los usuarios que acceden a este contenido. No es ilegal entrar en la Deep Web, pero sí es ilegal acceder a ciertas páginas de la Dark Web.

 

 

 


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